Colombia amaneció en 2026 con un mercado de telecomunicaciones completamente diferente. Movistar, la marca española que durante 20 años fue sinónimo de telefonía en el país, dejó de ser un actor independiente. Su dueña, Telefónica, vendió el control a Millicom — la misma multinacional luxemburguesa que ya operaba Tigo. El resultado: dos gigantes que antes competían ahora son la misma empresa.
¿Cómo ocurrió la compra?
La operación se concretó en etapas. Millicom adquirió el 67,5% de Movistar Colombia que tenía Telefónica por 214,4 millones de dólares, completando así una OPA que posicionó a Tigo como el segundo operador de telecomunicaciones del país. Posteriormente, Millicom adquirió el 32,5% restante que estaba en manos de la Nación, en una subasta pública que alcanzó un valor cercano a los 856.002 millones de pesos. Con eso, Millicom quedó con el 100% de Movistar Colombia.
¿Qué pasa con los usuarios de Movistar?
La pregunta que se hicieron millones de colombianos. La respuesta corta: por ahora, nada cambia. Tigo y Movistar continuarán como marcas independientes en Colombia, aunque ambas estén bajo el control empresarial de Millicom. Los usuarios no necesitan cambiar SIM, modificar contratos ni actualizar planes. Sin embargo, eso es solo en el corto plazo. La convergencia total entre ambas marcas dependerá de fases adicionales que la SIC evaluará con el tiempo.
El nuevo mapa del mercado colombiano
Antes de la fusión, Colombia tenía tres grandes operadores: Claro, Tigo y Movistar. Hoy el panorama es radicalmente distinto. La operación desemboca en la desaparición de Movistar como actor independiente y sitúa al nuevo grupo como uno de los dos competidores dominantes, junto con Claro, dentro de un mercado que hasta ahora contaba con tres grandes operadores móviles. En términos prácticos, Colombia pasó de tener tres grandes jugadores a tener dos. Un duopolio.
El riesgo del duopolio: ¿subirán los precios?
Esta es la pregunta que más preocupa a expertos y usuarios. La Comisión de Regulación de Comunicaciones publicó un concepto técnico presentando varias preocupaciones sobre los efectos de la consolidación, entre ellas el aumento de precios e impactos negativos para los consumidores. Un abogado especialista en derecho de la competencia advirtió que si la Superintendencia aprueba la integración, las grandes compañías tendrán más del 85% del mercado — una concentración sin precedentes en la historia de las telecomunicaciones colombianas.
Lo que gana el mercado
No todo son malas noticias. Según Millicom, la integración total permitirá configurar un operador de mayor escala y con una base financiera más sólida, acelerando el despliegue de redes 5G a nivel nacional y mejorando la calidad del servicio mediante capacidades técnicas combinadas. Una red más grande significa mejor cobertura en zonas rurales, más inversión en infraestructura y mayor velocidad de datos para todos los usuarios.
¿Y Telefónica por qué salió de Colombia?
La transacción garantiza a Telefónica una disminución de su deuda financiera neta cercana a los 1.550 millones de euros. Colombia hace parte de la política de salida progresiva de Telefónica de Hispanoamérica, concentrando su apuesta estratégica en Brasil, replicando movimientos similares en Argentina, Uruguay, Ecuador y Perú.
¿Qué sigue?
Los próximos meses serán decisivos. La SIC vigilará de cerca que la fusión no afecte la competencia ni la calidad del servicio. Los usuarios de Movistar deberán estar atentos a posibles cambios de marca, planes y condiciones de servicio cuando avance la integración total. Lo que sí es claro: el mercado móvil colombiano entró en una nueva era. Una era de dos gigantes, donde la competencia será más feroz entre Claro y el nuevo bloque Tigo-Movistar, pero con menos opciones para el usuario final.